Beneficios de la Uchuvas

La uchuva, esa fruta que tanto vemos en el supermercado, ácida pero con un toque de dulce al mismo tiempo, proveniente de climas fríos, tiene infinitos beneficios y propiedades terapéuticas desconocidos para la mayoría de las personas.
En efecto, la uchuva es una fruta que crece silvestre en las montañas de los Andes americanos.
A medida que se fue masificando su consumo, fueron haciéndose evidentes algunos de sus múltiples beneficios.
Es una fruta rica para el cerebro, pues tiene grandes cantidades de fósforo y magnesio.
Por su alto contenido de pectina, es ideal para la preparación de postres y mermeladas.
Uno de sus atributos más sobresalientes es que es fuente de vitaminas, entre esas la vitamina C y algunas del complejo B.
Tiene un 0.3% de proteínas, valor muy alto cuando se habla de una fruta, lo cual le otorga unos valores terapéuticos que muy pocas tienen.
Por ejemplo, la uchuva purifica la sangre, es muy recomendable para las personas diabéticas, tonifica el nervio óptico y es eficaz en los tratamientos para cáncer de próstata y cataratas.
Adicionalmente, contribuye a bajar los niveles de albúmina, que limpia los riñones y destruye los parásitos intestinales.
A pesar de que las personas diabéticas pueden consumir la uchuva, se recomienda no hacerlo tan frecuentemente, pues se pueden presentar síntomas de debilitamiento.
Recetas útiles
• Para el tratamiento de la próstata se recomienda poner a hervir tres (3) uchuvas en 1/4 de litro de agua caliente durante 10 minutos y tomar la infusión diariamente.
• Para el colesterol alto o la diabetes se aconseja exprimir el zumo de una mandarina o naranja, sin adicionarle agua ni azúcar, luego se licúa con 10 uchuvas y se toma la bebida en ayunas, todos los días si es necesario.
A pesar de todas las bondades naturales de la uchuva y otras frutas en el tratamiento de diversos tipos de enfermedades, estos son solo complementos, que acompañados de una adecuada intervención médica, contribuyen a una mejora significativa del paciente.
El consumo de frutas o dietas alimenticias, no suplen en ningún momento, el tratamiento científico que debe tener una enfermedad, por lo que se recomienda siempre asesorarse de un médico especialista.
El correcto uso de la sal

Una incorrecta dosificación de este mineral tiene consecuencias negativas para la salud.
Compuesto por un 40 por ciento de sodio (Na) y un 60 de cloro (Cl), el cloruro de sodio o la sal, como la conocemos, es el saborizante base para las comidas debido a que se disuelve fácilmente en la cocción. Por ello, muchas personas ignoran su correcta dosificación en los alimentos. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), cinco gramos de sal al día son suficientes, y esta cantidad equivale a una cucharada pequeña.
Entre los beneficios se cuenta que la sal contribuye al equilibrio hídrico del organismo, lo cual evita la aparición de calambres musculares. Además, al ser yodada previene la aparición de enfermedades como el bocio y ayuda a la relajación muscular.
Uso correcto
Usarla adecuadamente no significa anularla, sino repartir esos cinco gramos en las comidas que se toman en el día.
Es importante tener en cuenta que “cereales, harinas, pastas, vegetales, frutas, aceites, azúcar, infusiones naturales, galletas sin sal y agua no mineralizada tienen un 40 por ciento de sodio”, explica la nutricionista Jannet Arizmendi.
También los productos de mar, embutidos, conservas y alimentos listos para consumir poseen altas concentraciones de sal invisible.
Por eso Daniel Riveros, director Académico de la Escuela de Gastronomía Mariano Moreno, da un consejo práctico para medir su cantidad en los alimentos empaquetados: “Debemos leer la etiqueta, buscar el contenido de sodio y multiplicar este por 2,5. El resultado es la cantidad de sal –en gramos– que dicho producto trae”.
Riveros asegura que “cuando se elaboran platos con salsas, estas generan un contenido adicional de sal en la dieta, por lo que se recomienda que estas se sirvan aparte y se dosifiquen para evitar consumos excesivos de sodio”.
Es recomendable que agregue una cantidad baja a los alimentos cuando estos ya han sido cocinados, esto evita que se exceda. Otro consejo clave es retirar el salero de la mesa; esto obliga a que solo se use cuando sea realmente necesario y no por costumbre.
Hacía un consumo responsable
Una elevada ingesta de sodio contribuye al desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Según Alicia Cleves, directora del Centro de Nutrición y Medicina Integral, un consumo responsable de sal y sus derivados evita complicaciones en el sistema renal, por eso recomienda “no agregar sal a los alimentos de los menores de un año, porque aquellos ya contienen suficiente y no se requiere más”.
Recuerde acudir a un nutricionista si desea regular la ingesta de este mineral, que es un componente vital para el ser humano.
Articulo por: El Tiempo.

